
Aunque parezca sacado de un guión de alguna película mala de Hollywood, el título es el trending de la semana luego de que un alto colaborador de una empresa de OpenIA y de Anthropic, Jacob Coxon, lanzara la profética advertencia : «La IA podría acabar con la humanidad antes de que termine esta década».
De inmediato, noticieros, titulares, posts y redes sociales se inundaron con cadenas de declaraciones sobre la bomba que había lanzado Coxon. Comenzaron parlamentarios del mundo a pedir regulaciones y a intentar ponerle freno al Frankestein 6.0 que ha creado la humanidad y que podría ser el causante de su propia desaparición.
«Ninguna de las dos empresas está actuando de forma responsable. Se están lanzando de cabeza hacia una superinteligencia capaz de mejorarse a sí misma y están jugando con nuestras vidas“, escribió Jacob Coxon en X.
Desde la propia Anthropic ni se molestaron en desmentir las declaraciones de su antiguo investigador; de hecho, echaron más sal al asunto al asegurar que «ninguna otra actividad humana supone un peligro de este nivel».
Destacadas voces de políticos en EEUU, como Bernie Sanders, salieron de inmediato a pedir públicamente regulaciones y mayores controles para esta poderosa herramienta. Sin embargo, algunos consideran que es demasiado tarde y aseguran que «si en este momento la IA decide que los humanos son prescindibles, apagar los centros de datos no servirá de nada“.
Otros, un poco más sarcásticos, como la parlamentaria española Irene Montero, no entienden la repentina alarma, pues según dijo, la IA está matando ya a los gazatíes, con las empresas que la usan en la guerra. Y se pregunta: “¿Dónde están los gobiernos? Porque detrás de estas tecnologías hay algunas de las empresas más poderosas del planeta que desarrollan y comercializan estos sistemas capaces de clonar voces humanas. Herramientas que pueden acabar en manos de cualquiera. Las leyes no imponen prácticamente ningún control”.
Mientras, los mismos especialistas aclaran que la IA no se transformará en una entidad «maligna» per sé (com en la popular saga de Terminator), sino que con la velocidad con la crece y «aprende» no necesitará comandos ni a humanos que le “ordenen” nada, y podría ser absolutamente autónoma en sus decisiones con lo que se invertirá la ecuación de poder entre la especie y la máquina.
