Rubio en el senado: contra las cuerdas ante la evidencia…

EEUU VENEZUELA RUBIO

La interpelación ante el Senado del Secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, dejó en evidencia muchas de las incoherencias legales, morales y éticas de la intervención armada de EEUU en Venezuela y el secuestro del presidente venezolano, Nicolás Maduro y su esposa la Primera Dama, Cilia Flores de Maduro, el pasado 3 de enero.

Uno de los momentos más reveladores tuvo lugar cuando el senador Repúblicano Rand Paul, representante de Kentucky, cuestionó la intervención del gobierno de Donald Trump sobre Venezuela. Paul increpó al Secretario de Estado sobre si una operación similar a la desarrollada por Washington sobre Caracas, hubiera tenido lugar en la  Casa Blanca no sería considerada por Estados Unidos como una Casus Belis.

La evidencia y la contundencia de las preguntas y la imposibilidad de darle una explicación lógica legal a las acciones emprendidas por su gobierno sobre Venezuela, colocaron sobre las cuerdas al exsenador y hoy Secretario de Estado.

El senador republicano Rand Paul lo confrontó: si alguien invadiera EEUU y capturara a su presidente ¿no sería eso un acto de guerra?

«No hay una guerra contra Venezuela y no ocupamos el país. No hay tropas estadounidenses en el campo», se animó a responder el secretario de Estado, pero Paul, (citado por la cadena teleSUR) «quien se define como «la persona más anti-guerra del Senado’, expuso la contradicción: ‘Si un país extranjero bombardeara nuestros misiles de defensa aérea, capturara y se llevara a nuestro presidente y bloqueara nuestro país ¿se consideraría eso un acto de guerra?».

Rubio sólo atinó a decir que la acción era «policial» y que EEUU no reconocía a Nicolás Maduro como presidente. Pero Paul, pese a ser del partido de gobierno, le ripostó: «Por supuesto que sería un acto de guerra. Yo votaría para declarar la guerra si alguien invadiera nuestro país y se llevara a nuestro Presidente».

Y el senador Repúblicano cerró su intervención alegando que: «Los argumentos unidireccionales, que no pueden aplicarse a uno mismo, que no son universalmente aplicables, son malos argumentos».

Así Rubio se quedó sin respuestas, al menos lógicas y coherentes, ante sus interpeladores de la comisión de asuntos exteriores del Senado.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *