Promesa electoral de la ultraderecha en Chile: expulsar a los indocumentados

Las malas ideas y las malas prácticas también se contagian y definitivamente a José Antonio Kast, candidato presidencial de la ultraderecha en Chile, le ha dado por copiar al mandatario norteamericano Donald Trump en su campaña electoral prometiendo detener y expulsar a todos los indocumentados de su país.
Aunque es cierto que los inmigrantes en Chile se han disparado casi un 50% en la última década y que hoy representan el 8,8% de los 20 millones de habitantes del país, hasta ahora nadie se había atrevido a tipificar la migración irregular como delito como hasta ahora lo ha hecho Kast, quien – según amenazó en su campaña- considera que con esto podría expulsar a los indocumentados incluso a sus familias e hijos.
Hasta ahora y salvo que incurran en delitos, «los extranjeros que ingresan a Chile de forma irregular y se instalan en el país no son expulsados y pueden iniciar un proceso de legalización», cita Swissinfo.ch.
Lo que plantea este candidato que disputa el favoritismo junto a Jeannette Jara, de la izquierda, es expulsar nada más y nada menos que a más de 300 mil personas, pues esa es la cifra oficial de extranjeros irregulares que hacen vida en Chile.
«La inmigración ilegal se va a convertir en un delito, y ese delito va a subir la sanción para que esa persona pueda ser detenida hasta que pueda ser expulsada» aseguró hace poco en rueda de prensa el representante del partido Repúblicano, intentando sacar rédito político del profundo rechazo que existe en la población general chilena a los migrantes.
Las elecciones en Chile están previstas para este domingo 16 de noviembre, y las encuestas parecen favorecer al conservador frente a Jara en un eventual balotaje el 14 de diciembre.
Kast antes ya había planeado, al igual que Trump, la creación de un muro en la frontera con Bolivia, pero dejó de insistir en el tema, pero sí ha repetido cada vez que puede que «el que entra por la ventana jamás va a ser premiado con algún beneficio en nuestra nación».
Olvida Kast -probablemente porque no le tocó huir de las atrocidades de Pinochet – la cantidad de compatriotas suyos que tuvieron que salir de su país «irregularmente» hacia las naciones vecinas.
«Cuando una familia de inmigrantes viene con sus hijos, todos ellos van a quedar en una situación de ilegalidad. (…) Todos van a quedar en centros de detención provisoria (hasta) su expulsión al país de origen o su reconducción al país por donde ingresaron», fue la advertencia ‘trumpista’ que soltó el candidato.
El odio al vecino, al otro, al pobre o al menos favorecido es una de los síntomas más graves de una sociedad enferma de fascismo… Sus remedios más eficaces son educación, solidaridad, respeto y empatía, claro también hace falta una condición sine qua non: humanidad.
