América Latina y la hora de las definiciones ¿Unida o dormida?

La cohesión obligatoria de la América libre y soberana debe hacerse patente en momentos de indudable necesidad. Venezuela forma parte de una lista que está en desarrollo, con el propósito de imbuir el terror en un continente según los intereses Imperiales de los EEUU, -que no conoce ni de amistad y menos de colaboración-, sino sólo del aprovechamiento futuro producto de cualquier acción o la recurrente explotación, en su considerada zona de influencia y control.

Basta mirar al viejo continente para constatar tal circunstancia. Los países, supuestamente liberados de la ocupación y amenaza Nazi, ahora son todos, por decir lo menos, comodantes de su espacio territorial, para la instalación de bases militares estadounidenses y oficinas de la CIA, con la excusa de evitar la propagación del Comunismo y las ideas de izquierda «que los amenazaba»; cuando realmente constituye parte de  su plan de expansión territorial, el control del flujo de bienes y servicios y la garantía de manejar la intermediación comercial del PIB de las naciones para su consumo prioritario y particular.

Ellos jamás han sido, ni serán un ejército liberador, como el glorioso ejército emancipador de Simón Bolívar, el Libertador de América, por el contrario son lobos que han querido hacer creer a todos que son ovejas. Nada más alejado de la realidad, sólo son oportunistas, que como langostas  arrasan los cultivos a su paso, depredan culturas por la vía del soborno, el chantaje y posterior alienación de los individuos, de los territorios ocupados, principalmente aquellos que están en la conducción de los países objeto de estas prácticas.

 Lo anterior ocurre cuando no se ameritan mayores esfuerzos, de no ser suficiente estas prácticas, entonces resulta pertinente la invasión, como hoy la plantean para nuestro país, pues los sectores que se «aliaron» con ellos, en esos emprendimientos no lograron los objetivos, por su mediocridad, codicia y falta de liderazgo.

Hoy es el turno de Venezuela, mañana puede ser el de México, por el resto del territorio que no le fue despojado en la otrora oportunidad; o el de Brasil que amenaza al imperio, por pretender convertirse en la sexta economía mundial, propagando además «el mal» de los BRICS en la América; o el de Panamá que ocupa un sitial en esa lista pues también «les arrebató su canal», y no menos importante el triste ejemplo de la argentina que está «dando en concesiones» toda la producción y administración de sus bienes y servicios. Esa es la política del títere de Milei, vale decir, su ejemplo perfecto de un «buen regente» de las funciones públicas para los países «aliados», como muy cínicamente ellos denominan a sus lacayos. Y en general le puede llegar el turno a cualquiera que ellos consideren deben oprimir inmisericordemente.

Por ello, en una sola voz debe ser el grito de soberanía y la defensa unificada de este preciado derecho, no pueden desmayar los pueblos en su afán de mantener su tan valiosa libertad, la misma que costó la vida de verdaderos patriotas y el sufrimiento de generaciones enteras a manos de los colonizadores. Y hoy a más de 200 años de aquellos procesos independentistas, el mal vecino del Norte pretende retrotraer aquellas prácticas a la actualidad. Hoy es Trump el propiciador, pero mañana será otro de seguro, así que es momento de fijar posición y dar un ejemplo perdurable y monolítico que marque el nuevo rumbo del continente, debemos fortalecer los vínculos con aquellos qué, como nosotros, quieren un mundo multipolar, más justo y más humano.

Son tiempos de lucha, de defender la patria y la libertad de un continente entero, todos y cada uno de nosotros tiene ese deber frente al país y a nuestros hijos.

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