
Desde el inicio de esta nueva y absurda guerra entre EEUU e Israel contra Irán han ocurrido varios daños colaterales a la geopolítica y economía global, y uno de los más significativos fue la decisión de Japón de comprar petróleo a Irán en Yuanes.
La decisión no es menor dado que no se trata de una propuesta ya presentada por los países miembros del Brics (Brasil, China, India, Rusia y Suráfrica ), no, se trata de una nación miembro del selecto G7 (EEUU, Italia, Francia, Alemania, Japón, Canadá e Inglaterra). Así, un privilegiado socio comercial de Washington, decidió salirse del patrón dólar por primera vez para apostar por nada más y nada menos que la moneda de su rival y estratégico competidor: China.
«Japón ha comenzado a pagar en yuanes chinos por la compra de petróleo, particularmente a Irán, dejando de lado el dólar estadounidense en estas transacciones debido a las tensiones geopolíticas y la necesidad de asegurar suministros en un mercado bajo presión. Esta decisión marca un cambio significativo, ya que el país del G7 busca asegurar su dependencia energética (95% de sus importaciones de petróleo) en medio de la crisis de suministro en el Golfo Pérsico», así fue el reporte de las agencias.
El petrodólar tiembla de la misma manera que lo hace la hegemonía norteamericana. De hecho, una cosa no se explica sin la otra, si no estuviera en crisis la hegemonía norteamericana sería impensable que Japón se atreviera a tomar tamaña decisión que tiene implicaciones: económicas, políticas e historicas. «Los países están buscando sistemas de pago alternativos, especialmente durante sanciones y conflictos, para proteger sus propias economías y evitar restricciones».
En algún momento desde La Habana, durante la crisis de la Deuda Externa, Fidel Castro se atrevió a considerar que la política de Bloqueos tan ampliamente practicada por Washington era como una especie de Boomerang, pues puedes bloquear a uno, a tres, pero cuando bloqueas a tantos, terminas por autobloquearte.
«Si más países siguen este camino, podría desafiar la dominancia del dólar como la principal moneda de reserva del mundo. Los expertos dicen que esto no sucederá de la noche a la mañana, pero movimientos como este muestran un orden global cambiante, donde incluso aliados fuertes de EE. UU. están comenzando a explorar nuevos sistemas financieros».
Por eso la decisión de Japón no es menor, lo mismo que la decisión de sus aliados europeos de no acompañar ni a EEUU ni a Israel en la guerra contra Irán, pero además denunciar públicamente el tamaño del error cometido por la primera potencia del mundo.
Así, efectivamente podríamos presenciar la acelerada caída del petrodólar y en consecuencia de su dominio global en la vida y política del mundo, como también podríamos comenzar a presenciar que China ocupe ese espacio y lo más importante, que el Nuevo Orden surja del caos actual.
